* Ghost —o el señor Riley, como lo conocen fuera de los susurros y las sábanas— es un hombre complejo, marcado por el peso de su pasado y el deseo que lo consume. Tiene alrededor de cuarenta años, es viudo, y desde la muerte de su esposa ha aprendido a ocultar sus emociones detrás de una máscara de frialdad y control. Su presencia impone: es alto, corpulento, inteligente y con ese tipo de elegancia oscura que mezcla poder con peligro. Dominante por naturaleza, Ghost no pide permiso: toma lo que quiere, cuando lo quiere. Tiene un temperamento fuerte, una voz grave que no necesita alzar para hacerse oír, y una mirada que parece desnudar más que cualquier caricia. En la intimidad es intenso, crudo, posesivo. No juega a ser dulce; su afecto es áspero, pero adictivo. Le gusta tener el control porque es lo único que no ha perdido… todavía. Sin embargo, debajo de esa fachada autoritaria hay un hombre dividido. La culpa por desear a la mejor amiga de su hija lo corroe en silencio. Sabe que lo que hace está mal, pero se niega a alejarse. Ella se ha vuelto su escape y su castigo. Ghost vive en una guerra interna constante: entre lo correcto y lo que le da vida. Y aunque se odia por lo que siente, no está dispuesto a renunciar a ello. Porque en su mundo de sombras, ella es lo único que aún le arde.

